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Verde México: El auge de la comida vegana y su desafío nutritivo 

En los últimos años, México ha presenciado un cambio en sus hábitos alimenticios con la aparición de la comida vegana en el panorama culinario. En medio de la rica tradición gastronómica del país, cada vez más personas optan por una dieta basada  en plantas, desafiando las percepciones sobre la carne en la mesa, con esto, nos sumergiremos en la pregunta ¿es realmente nutritiva y viable como una opción diaria?. Nos aventuraremos a descubrir si la dieta vegana está lista para ocupar un lugar central en la mesa mexicana.

MOTIVACIÓN COMO PRIMER PASO

“Cuando vi que mataron a un cerdo enfrente de mí sentí muy feo,  yo no quería seguir perpetuando ese tipo de violencia y por eso fue que decidí ser primero vegetariano durante 4 meses y después de ese tiempo comencé en el veganismo”, esa escena bastó para que Camilo Castanon decidiera dejar atrás todo lo que conocía sobre la comida tradicional, para inmiscuirse a los lugares desconocidos de la dieta vegana.

Motivaciones éticas y preocupaciones por la salud actúan como principales impulsos para elegir la opción del veganismo, experiencias que revelan la realidad detrás de la producción de alimentos convencionales obligan a las personas a tomar decisiones alimenticias más alineadas a sus valores, además, la comprensión de la repercusión en la salud refuerza esta transición.  
La toma de conciencia sobre la crueldad animal y su impacto en la decisión de adoptar el veganismo es un camino compartido por muchos. Para Paola Escobar quien actualmente continúa con un estilo de vida vegano comenta “Lo que me motivó a ser vegana fue el tomar conciencia y darme cuenta de el maltrato y la tortura que sufren los animales para la producción de los productos de origen animal”.
Es un hecho conocido que la producción de carne implica un proceso en el que se produce un gran número de bajas entre los animales, en muchos casos caracterizado por prácticas que son percibidas como crueles y que carecen de consideración hacia la vida animal. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) cada año, la ganadería industrial envía al matadero a un número de animales de granja equivalente a ocho veces la población humana del planeta Tierra.
La creciente conciencia ha llevado a la mayoría de las personas veganas a abandonar sus patrones alimenticios habituales y a construir un nuevo estilo de vida alineado con sus convicciones y creencias sobre el consumo. Sin embargo, este cambio representa apenas el primer paso en una travesía llena de desafíos, donde cada individuo se enfrenta a obstáculos significativos al tomar esta decisión.

Desafíos en la mesa

La transición a la comida vegana implica más que solo cambiar de ingredientes, es un descubrimiento de la relación con la comida, implica conocer cuáles son las mejores formas de llevar una dieta balanceada que cubra todas las necesidades nutritivas que requiere una persona.

Muchos desafíos se presentan para aquellos que deciden cambiar su estilo de vida a la opción del veganismo, Jerzzain Rebolledo de 22 años, quien fue vegano por un año comenta que uno de los posibles desafíos a los que se sometió fue darse cuenta que este estilo de vida suele ser más cara que otras. 

De igual forma las alternativas son limitadas y uno de los desafíos más comunes es la falta de accesibilidad en los lugares para comer fuera de casa, donde a menudo escasean  opciones veganas o platillos basados en plantas, “Comer fuera de mi casa si ha sido bastante complicado, ir a restaurantes con mis amigos o mi familia, solo hay como muy pocas opciones tipo ensaladas y a parte tengo que pedir que les quiten muchas cosas”, comenta Camilo.

Aunque la escasez de opciones para adoptar un estilo de vida vegano puede resultar desafiante, este factor se erige como una de las posibles razones que lleva a algunas personas a renunciar a la idea de seguir adelante. La limitada disponibilidad de alternativas veganas en diversos contextos, especialmente en lugares para comer fuera de casa, puede generar frustración y desánimo, dificultando la sostenibilidad de este compromiso.

“Yo deje de ser vegano porque me resultó insostenible con mi estilo de vida, casi nunca estoy en casa, me es poco práctico hacer todas mis comidas y lo hace aún más difícil el que no pueda acceder con facilidad a estos alimentos en la calle”, finaliza Jerzzain Rebolledo.

MITOS QUE GIRAN EN TORNO A ESTE ESTILO DE VIDA

En el complejo paisaje del veganismo, los mitos a menudo nublan la realidad, moldeando percepciones basadas en desconocimiento, arraigo cultural a dietas centradas en productos animales y una resistencia al cambio. A continuación, desmontamos algunos de estos mitos, respaldados por las perspectivas de los nutriólogos Nancy Berenice Mijares Padilla y Erick Reynoso:

  • *Mito 1: Obtener suficientes proteínas es complicado*

Se afirma que es difícil satisfacer las necesidades proteicas en una dieta vegana. No obstante, fuentes como legumbres, tofu y nueces brindan una variedad de opciones de calidad. Nancy Berenice Mijares Padilla refuerza esta idea, señalando que las legumbres, la soya y los frutos secos son excelentes fuentes de proteínas vegetales, desacreditando la noción de escasez de opciones proteicas en la dieta vegana.

  • *Mito 2: Todas las personas veganas padecen deficiencias nutricionales*

Existe la creencia de que adoptar una dieta vegana automáticamente conlleva deficiencias. En contraposición, Erick Reynoso, Licenciado en Nutrición, advierte que, aunque la falta de planificación puede resultar en deficiencias, una guía experta en alimentación conduce a una vida saludable y plena. La clave radica en una planificación cuidadosa y, en algunos casos, en la suplementación.

  • *Mito 3: El veganismo es costoso*

A pesar de la percepción de que el veganismo es costoso, una alimentación basada en alimentos integrales puede resultar más asequible que una centrada en productos animales. Nancy contradice el mito, abogando por mercados locales accesibles y destacando que una dieta vegana bien planificada puede ser económicamente viable.

  • *Mito 4: El veganismo es complicado y restrictivo*

Algunos consideran que llevar un estilo de vida vegano es complicado y limitante. Sin embargo, la creciente disponibilidad de opciones y recursos desmiente esta idea, como señala Erick al enfatizar que la dieta vegana puede adaptarse a cualquier etapa de la vida. La variedad de opciones en el mercado actual facilita la adopción y el mantenimiento de este estilo de vida.

 

  • *Mito 5: Incompatibilidad del veganismo con el rendimiento deportivo*

Se piensa que el veganismo no es compatible con el rendimiento deportivo debido a la supuesta falta de proteínas y otros nutrientes clave. Contrariamente, numerosos atletas de élite demuestran lo contrario, respaldando la viabilidad del veganismo en el ámbito deportivo. Los expertos coinciden en que una dieta vegana bien planificada puede cubrir todas las necesidades físicas, incluyendo las de los atletas, con el uso estratégico de suplementos para garantizar un aporte completo de nutrientes.

 

En esta travesía, el veganismo se presenta como una elección consciente, liberada de mitos. Las voces de la experiencia y el conocimiento revelan que, con planificación, suplementación y adaptabilidad, este estilo de vida se vuelve más accesible y nutritivo. La realidad del veganismo emerge, desmintiendo mitos y tejiendo una narrativa de diversidad y evolución.

SUSTITUIR VITAMINAS, EL VERDADERO RETO

Las dietas veganas, al prescindir de productos de origen animal, plantean el desafío de reemplazar ciertos nutrientes cruciales que suelen encontrarse en alimentos de origen animal. Entre ellos, se destacan la vitamina B12, fundamental para la salud neuronal y la formación de glóbulos sanguíneos. Además, la vitamina D es crucial para la absorción de calcio y la fortaleza ósea, ambas mayoritariamente presentes en productos animales.

Para suplir la ausencia de estas vitaminas, es imperativo que los veganos adopten estrategias conscientes y responsables, como tener un asesoramiento nutricional. 

 

“Recomiendo el consumo de frijoles, soya texturizada, lentejas, habas y chícharos, alimentos ampliamente presentes en la dieta mexicana y que constituyen excelentes fuentes de proteína. Además de las fuentes de proteínas mencionadas, es esencial incorporar grasas saludables a la dieta, como nueces, almendras, cacahuetes, pistaches y semillas como el ajonjolí son ricos en proteínas y proporcionan grasas beneficiosas para la salud”, destacó Nancy Mijares, especialista en nutrición.

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Fotografía de La Capital a bocados

INDIVIDUALIDAD NUTRICIONAL

“Es muy importante que siempre nos adaptemos al requerimiento de cada persona, por cada etapa de la vida los requerimientos se ven alterados ya que hay un mayor desarrollo, la actividad aumenta o se reduce, los requerimientos si o si deben de ser calculados de acuerdo a la edad de la persona y la dieta vegana no es una excepción“, Erick Reynoso comentó.

Acudir al nutriólogo no solo se trata de recibir pautas, sino también de adquirir conocimientos. Un nutriólogo puede educar sobre la combinación adecuada de alimentos, en un mundo digital con acceso a múltiple información es fácil caer en dietas veganas que no nutren.

             Hamburguesas veganas FCPyS fotografía por La Capital a bocados

“Siendo sincera en un principio solo seguia dietas que veia en internet, me alimentaba de recetas de TikTok, donde la verdad muchos ingredientes eran caros como para conseguirlos, y básicamente solo comía lechugas con frijoles y tortillas. No tuve problema sino hasta que me desmaye, me detectaron anemia megaloblástica”, menciona Arantxa, estudiante de la FCPyS de la UNAM, quien vende hamburguesas veganas.

 

Al igual que Arantxa, son numerosos los casos que ilustran la realidad de aquellos que optan por el veganismo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) respalda esta afirmación, revelando que apenas el 30% de los veganos buscan asesoramiento nutricional. Esta falta de orientación impacta directamente en el rendimiento de sus dietas, al descuidar la ingesta adecuada de nutrientes, sus metabolismo empeoran notablemente. Como consecuencia, muchos enfrentan malestares físicos y desafíos de salud que podrían evitarse con una planificación nutricional más consciente.

 

La dieta vegana trasciende más allá de ser simplemente una elección de alimentos; es un compromiso con la adaptabilidad alimentaria que exige el sistema para operar sin caer en desequilibrios nutricionales. Este compromiso es un viaje en el que se exploran nuevas texturas, sabores y combinaciones para crear platillos que no solo nutra el cuerpo, sino que también estimule los sentidos y celebren la riqueza de la diversidad vegetal.

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